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Repensar la infidelidad

La infidelidad es de las experiencias que se abordan con más frecuencia en terapia de pareja e individual, ya que hace tambalear la relación porque cuestiona su validez, provoca mucho dolor en las partes involucradas, pone en duda el amor y hasta causa estragos en la seguridad y autoestima de quién lo sufre. 

 

Sucede cuando una de las partes transgrede el acuerdo de exclusividad, involucrándose sexual y/o afectivamente con una tercera persona. Esta definición general puede ser algo simple si nos hacemos la pregunta sobre qué es infidelidad, puesto que el significado cambia de persona a otra; por ejemplo, para algunas personas intercambiar fotos íntimas por redes puede considerarse infidelidad, pero no para otras. 

 

Este ejemplo sirve para entrar en la complejidad del tema, ya que está lleno de aristas y significados tan diversos para cada pareja y persona, que hasta resulta paradójico el hecho de estar llenos de creencias tan arraigadas en torno a la infidelidad que damos por hecho como verdades absolutas, cuando se trata de paradigmas acerca del amor y las relaciones de pareja socialmente construidos, que solo hemos replicado de generación en generación.

 

¿Por qué me parece importante hablar de ello? Al acompañar a mis consultantes en su dolor al enfrentar la infidelidad de su pareja, observo y trabajamos el significado que le dan a lo sucedido, que abarcan sus creencias sobre el amor, la función de las relaciones amorosas, el acuerdo de exclusividad erótico afectiva,la validez de la relación, el compromiso, su rol como mujer u hombre, la propia identidad, etc. ¡Es como un sismo que sacude todo esto y más! Pero es un excelente momento para examinar estas creencias que, sin poner en duda lo difícil de la experiencia por sí misma, incrementan o mantienen un sufrimiento que se convierte en sacos de piedras sobre la espalda de la persona.

Repensar la infidelidad

Las creencias más frecuentes que he encontrado en consulta, que las personas cargan como verdades que se convierten en grandes dolores, podría resumirlas en las siguientes:

 

  1. La infidelidad es la experiencia más dolorosa que se puede vivir en la pareja. Como acompañante de mujeres que viven violencia machista, que han sido sobrevivientes de intentos de feminicidio, violencia sexual y privación de libertad por parte de sus parejas, no puedo equiparar el daño de esta violencia con el daño de la infidelidad. No se trata de minimizar su importancia y, mucho menos, del dolor de quién la padece, pero he visto mujeres que sufren golpes y otro tipo de vejaciones que, desde el punto de vista de esta creencia, son soportables “siempre y cuando no esté con otra persona”. 

  2. La infidelidad es una humillación. Rara vez la infidelidad se da con la intención de burlarse o sacar provecho de la confianza de la pareja, sin embargo así se experimenta en general. Veo tal sufrimiento por esta humillación, que en mi mente veo a la persona cargando en su espalda el error de la pareja y hasta con el amante. Es algo que, si lo pasaste, tú no decidiste que ocurriera, no lleves a cuestas la equivocación de otros, no lo conviertas en algo tuyo. 

  3. “Si yo fuera suficiente, no me hubiera sido infiel. Como en el punto anterior, el error fue de quién decidió hacerlo, esto se convierte en un autocastigo y también en una justificación de quien lo cometió y no se responsabiliza de sus actos. 

  4. “Si me fue infiel significa que no me ama”. Se trata de los mitos más extendidos del amor romántico: quién te ama no tiene ojos ni corazón para nadie más. No es así, el humano puede sentir atracción, deseo y amor por más de una persona. El acuerdo de exclusividad es un contrato social y es necesario que cada pareja llegue a sus propios acuerdos. 

  5. La confianza radica en saber que mi pareja no será infiel. Esto solo lleva a decepciones y trampas insuperables de inseguridad y de celos, sobre todo cuando se tiene la intención de perdonar una infidelidad, puesto que no podemos meter las manos por nadie, ni siquiera por nosotros mismos, porque somos humanos falibles. No se trata de asegurar que la persona será fiel siempre, pero tampoco asegurar que cometerá infidelidad.

Hay más creencias y significados, sociales o personales, en torno a la infidelidad, que valen la pena examinar y reflexionar. Si bien poner en duda estas creencias, resignificar el amor y las relaciones amorosas, y con ello la fidelidad e infidelidad, no hace que esta experiencia deje de doler, incomodar y dejarnos dudosos, estoy segura que, de llegar a afrontarlo, se viva con menos sufrimiento y se logre ser más resolutivos de formas positivas en lo individual y en las relaciones amorosas. 

 

Psicóloga Alejandra Aguilera

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